Fibrosis Hepática: cuando el hígado se endurece

02/11/2018

Fibrosis Hepática, un mal silencioso en el hígado

Las personas que consumen carbohidratos y alcohol en exceso, quienes tienen hepatitis B y C, los inmunodeprimidos, los hombres y las personas mayores de 50 años son más propensos a desarrollar esta condición en el hígado.

Texto: Christian Colombo Cordero

Los síntomas suelen ser silenciosos y progresivos. Se puede vivir con ellos sin que uno se percate de su presencia hasta cuando estén muy avanzados o cuando ya no haya marcha atrás. Por ello, la Fibrosis Hepática puede ser considerada como una condición degenerativa ‘muda’ del hígado, que lleva a la persona en su etapa final a desarrollar Cirrosis.

Pero, ¿qué es la Fibrosis Hepática (FH)? De acuerdo a los expertos consultados, es la acumulación de tejido cicatrizal y fibras de colágeno en el hígado, como resultado de su inflamación y la muerte de sus células sanas. “Esto provoca que el hígado se endurezca (es suave y esponjoso cuando está sano) y pierda progresivamente su función metabólica natural”, aclara la Dra. Hannah Pitanga Lukashok, Directora del Departamento de Motilidad e Intestino Delgado del Instituto Ecuatoriano de Enfermedades Digestivas (IECED).

Las personas que tienen el hígado graso (y no otros factores desencadenantes) pueden tardar de 20 a 30 años en desarrollar Cirrosis.Las principales causas para que una persona desarrolle fibrosis hepática están vinculadas a varios factores. Uno de ellos, considerado el principal en el Ecuador es el hígado graso, asociado a la mala dieta alimenticia de los ecuatorianos. “En el país cinco de cada cien personas con hígado graso desarrollan Cirrosis (que es la fase final de la Fibrosis Hepática)… Esto significa que NO todas las personas que tienen el hígado graso terminarán con Cirrosis”, recalca el Dr. Gonzalo Benalcázar, especialista en Hepatología y trasplante de hígado.

Otra de las principales causas es la infección crónica del hígado provocada por los virus de la Hepatitis B (HB) y Hepatitis C (HC), las cuales, debido a su naturaleza compleja, hacen que el hígado este más propenso a acumular fibrosis. Según estudios de salud de EE.UU., en este país la HC es el primer factor asociado a la Cirrosis.

El género y la edad son otras de las causas. Estudios de la Organización Nacional de Afectados por Hepatitis Virales (ONAH de España)revelan que los hombres son más propensos que las mujeres, así como también las personas mayores de 50 años.

Adicionalmente, se ven afectadas las personas inmunodeprimidas (infectadas con VIH o cáncer), diabéticas (sobre todo los resistentes a la insulina inyectable), hipertensas, insuficientes renales crónicos, obesos y quienes consumen alcohol en exceso, entre otros.

En Ecuador 5 de cada 100 personas con hígado graso desarrollan Cirrosis (Fibrosis Hepática en su fase final o F4).Ahora bien, de acuerdo a la Asociación Catalana de Enfermos de Hepatitis (ASSCAT)“la fibrosis hepática no se desarrolla a la misma velocidad en todos los pacientes y de hecho en algunas personas con Hepatitis C o B (u otras condiciones), permanecen estables”. En otras palabras, la progresión de la enfermedad no es lineal y, aparentemente, se acelera en sus etapas más avanzadas y de acuerdo a la cantidad de factores que posea cada persona. “Se ha demostrado que la suma de factores hace a la persona más proclive a tener FHen etapa avanzada (F4) o Cirrosis”, confirma la Dra. Hannah Pitanga.

Por ello, es importante conocer el grado de fibrosis del hígado, que pueden ir de 0 a 4 (*ver cuadro).

Tipos de procedimientos

En la actualidad existen varios procedimientos por medio de los cuales se determina el grado de fibrosis. El primero y básico es la ecografía abdominal y/o hepática, que permite ver las características generales del hígado y, aunque de manera muy básica, ayuda a saber si el hígado está juntando o no grasa. Anomalía que también se logra divisar con laecoendoscopía, como un resultado extra que se obtiene durante la exploración digestiva del paciente, por otras causas correlacionadas.

El segundo es la prueba sanguínea, la cual no suele ser 100% falible, pero en caso de detectar indicios de FH, se accede al siguiente paso, que es la confirmación del diagnóstico a través de un método innovador realizado en el Instituto Ecuatoriano de Enfermedades Digestivas (IECED). Se trata de la elastografía hepática, también llamada elastografía impulsional; un procedimiento NO INVASIVO de última generación, rápido, sencillo y seguro que se realiza con un aparato conocido como Fibroscan.

“Es una prueba que permite determinar, a través de la elasticidad de los tejidos, si el hígado está enfermo y en qué etapa se encuentra”, explica el Dr. Carlos Robles Medranda, Director del IECED. Además, puede medir el grado de grasa del hígado.

De acuerdo al Dr. Rolando Ortega, gastroenterólogo y hepatólogo clínico colombiano, quien es experto en el uso del Fibroscan, se trata de un equipo de ultrasonido unidimensional que envía un impulso al hígado registrando el grado de fibrosis y cirrosis del mismo, sin necesidad de hacer biopsias hepáticas. “Esto ha permitido reducir hasta en un 75% las biopsias y los costos de diagnósticos”, explica Ortega, debido a que se logra medir a través de impulsos el grado de dureza del hígado.

En otras palabras, si es más duro el tejido, más rápido viaja el impulso, lo que implica que el hígado es cirrótico. Mientras que, si viaja más lento el impulso, significa que el hígado es más sano. “Y en cuestión de unos pocos minutos, sin necesidad de cirugía, con solo apuntar sobre la piel la ‘pistola’ (o palanca) del Fibroscan, es posible saber si el hígado del paciente es o no cirrótico”, advierte la Dra. Pitanga, quien es la única en Guayaquil quien realiza este procedimiento.

Por último, está la biopsia hepática, un procedimiento tradicional INVASIVO, en donde se extrae una muestra de tejido, a través de microcirugía.

Tratamientos para el hígado

Una vez determinado el grado de fibrosis hepática es momento de proceder con el tratamiento. Si el hígado se encuentra en sus primeras etapas (F1 o F2), todavía hay tiempo de que éste se autorepare de manera natural y regrese a su estado sano, con la debida intervención y control del caso. Mientras que, si se encuentra en la etapa F3 y F4, es más difícil lograrlo, pero no imposible.

Para ello, de acuerdo a los expertos consultados, lo que se hace es atacar las causas. Por ejemplo, si es una persona que tiene Hepatitis B o C, se trata la enfermedad. O, si su causa principal es el alcohol, se debe dejar de tomarlo.

No todas las personas con el hígado graso desarrollan fibrosis hepática en su fase final o Cirrosis.Mientras que, si es por tener el hígado graso, que es la principal causa de fibrosis en nuestro país, implica modificar modos de vida basados en dieta y ejercicios. Según estudios, estos dos aspectos modifican de manera efectiva el curso y progreso de fibrosis hepática.

La recomendación es: hacer ejercicios cardiovasculares durante 30 minutos por día, 5 días a la semana (como mínimo). En lo que respecta a la dieta, hay que restringir el consumo calórico por día.

En otras palabras, aclara la Dra. Irene Alvarado, nutricionista, “hay que tratar de evitar los carbohidratos y frituras en exceso. Mientras que, las proteínas deben consumirse con normalidad”. Esto, traducido en un plato ideal de comida significaría componerlo de la siguiente manera: 55% a 60% de carbohidrato, 15% a 20% de proteína y 25% de grasa (saludable, de origen natural como el aceite de oliva y frutos secos).

El plato ideal debe estar compuesto de 55% a 60% de carbohidratos, 15% a 20% de proteína y 20% a 25% de grasa.Por otro lado, aclaran los expertos, con relación al consumo de vitaminas, la única que ha demostrado ser efectiva para la restauración del hígado, inclusive en su etapa cirrótica, es la VITAMINA E.

Por último, si el hígado ya se encuentra en estado cirrótico (F4), debe controlarse en un centro especializado para analizar el caso de forma individual y así determinar el tratamiento más efectivo a seguir. Cabe recalcar que, el hígado con Cirrosis se mide por dos cosas: si es compensadoo descompesado. En el primer caso, el paciente puede tener un promedio de vida normal durante 10 a 15 años. Mientras que, en el segundo caso, el riesgo de desarrollar cáncer y morir es alto, por lo que la opción más óptima y viable es el trasplante de hígado.

En general, una persona tarda de 20 a 30 años (o menos, dependiendo del caso y de los factores) en desarrollar Fibrosis Hepática en su estadio (F4) o Cirrosis.

 

La prevención es la solución

Para la Dra. Irene Alvarado, nutricionista, la prevención es la solución. Para ello, se debe enseñar desde etapas tempranas a los niños a comer de forma sana. “Hay que promover la ingesta de frutas, verduras, frutos secos y carnes blancas, así como crear el hábito en los menores de hacer ejercicios diarios”, detalla. En otras palabras, una dieta con alto contenido de antioxidantes, libre de preservantes y colorantes.

Adicionalmente, se deben evitar hábitos nocivos como el alcoholismo, tabaquismo, la ingesta de comida chatarra, embutidos, conservantes y de alimentos de alto contenido de grasa y azúcares.

 

CUADRO:

Clasificación de Fibrosis Hepática

Estadio 0: No hay fibrosis.

Estadio 1 (F1): Hay fibrosis leve.

Estadio 2 (F2): Fibrosis moderada.

Estadio 3 (F3): Fibrosis severa.

Estadio 4 (F4): Cirrosis.

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